Tras cargar las pilas en verano ya andábamos con cierta necesidad de una dosis de ruido en directo y, para esto, el FESTIVAL TURBOROCK nos ha venido de perlas. Festival con visos de convertirse en un clásico de seguir en la senda marcada en esta edición. Y es que es difícil aunar un plantel de bandas estupendo, buena organización y precios razonables (desde el de las entradas hasta el de las cosas del yantar y del bebercio, que no es poco visto cómo se las gastan en otros festis de mayor grandeza y renombre). Pero como no era cuestión de abusar de nuestras relajadas neuronas, nos decantamos por ir sólo el sábado ante un cartel con pocos peros y con varias bandas, reconozcámoslo, desconocidas para el que esto escribe. El rollito sorpresa me atraía, por lo que aparqué el myspace, el spotify, el youtube y demás inventos de la red. Y vaya si hubo sorpresas, pero no nos adelantemos.