Texo y fotos: Lorenzo Pascual
El pasado lunes, día concertil atípico donde los haya, se presentaba en el Kafe Antzokia bilbaíno la propuesta minimalista (guitarra y batería) de los americanos Little Hurricane. Presentaban Gold Fever, un tratado de blues "sucio" en el que tiene mucho que ver la guitarra, tosca en su fraseo, de Tone Catalano (de gesto poco expresivo), siempre secundada por la batería de la bella C.C. Spina, cadenciosa en la pegada, luminosa, siempre con una sonrisa que resplandecía y que nos hacía congraciarnos con un instrumento lastrado muchas veces por el empeño de los oficiantes (casi siempre hombres) en demostrarnos lo rápido y lo duro que saben tocar.
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Little Hurricane construyen su dinámica de blues sucio en cada canción del disco, pero insuflan cada una de impredecibles y fantasmales efectos y caricias, de ritmos unas veces cadenciosos y otras frenéticos. La batería de C.C. Spina pasa de golpes tormentosos a redobles vigorizantes y delicados, mientras la guitarra de Tone Catalano acompaña pesados riffs con el twang del bluegrass y bellos fraseos y solos. Ambos demuestran sus influencias, desde el impacto que el ‘In-A-Gadda- Da-Vida’ de Iron Butterfly causó en una C.C. de apenas diez años cuando su padre le regaló el álbum y decidió que quería ser batería, hasta el pasado hippy de los padres de Tone, que le educaron con las canciones de Van Morrison hasta que en la escuela secundaria se colgó una guitarra para militar en varias bandas de post-punk. Tone ha trabajado también como ingeniero de sonido para artistas tan diversos como Gwen Stefani o el bajista de Led Zeppelin, John Paul Jones.
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