Nuevas confirmaciones para el Azkena Rock Festival 2024. Jane’s Addiction se suma a esta edición como nuevo cabeza de cartel y por primera vez en Mendizabala. Junto a ellos se ha confirmado la presencia de Tarque & La Asociación del Riff, Psychedelic Porn Crumpets y The Black Halos. Junto a ellos estarán las figuras ya anunciadas de Queens Of The Stone Age, Sheryl Crow o Arde Bogotá.
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Fotos: Lorenzo Pascual (sitio web Lorenzo Pascual)
Texto: J.M. Martínez
Hipervitaminado, hipohuracanado y protoanfetamínico show de los comandantes Billy Hopeless y Rich Jones al frente de los resucitados The Black Halos de Vancouver, Canadá, bien secundados por los generales nacionales Star Mafia Boy, Sue Gere y Johnny Biscuit, en una gira de casi tres semanas por la península ibérica recuperando temas de los dos primeros discos del grupo, aquellos en los que nuestros protagonistas compartieron filas con Jay Millette, Matt Camirand y Rob Zgaljic. Los Halos fueron un grupo sensacional que no obtuvo toda la repercusión que merecía en unos años difíciles para la industria musical. Su primer disco homónimo se editó en 1998, mientras que su memorable sucesor "The Violent Years" lo hizo tres años después. Ambos se publicaron bajo el auspicio del sello Sub Pop, que ya había dejado atrás su mejor época cobijando a algunas de las mejores bandas de la explosión grunge que se produjo a principios de los noventa en la ciudad de Seattle.
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La banda de culto del punk-rock underground The Black Halos regresa a los escenarios con una extensa gira tras un largo parón, pero con la misma energía canalla de siempre. "Hubo un tiempo en que la sociedad no estaba preparada para este tipo de música. ¿Alguien se acuerda de aquellos años? Era cuando el punk rock era peligroso, ¿verdad?", recitaba Mike Ness al presentar el inmortal "Prison Bound" en su ya clásico directo en el Roxy angelino, editado en 1998. Era el final de una década en la que el punk rock se había transformado en música para inofensivos adolescentes ricos, que iban a los centros comerciales, a montar en monopatín y comprarse zapatillas caras. Pero, como si el mensaje del líder de Social Distortion hubiera llegado directo al underground de Vancouver, Canadá, un año más tarde, el secreto mejor guardado de aquella escena aparecía rescatando toda la peligrosidad y suciedad del verdadero punk-rock.
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