Por Fernan Diez

Una tarde algo lluviosa la del jueves 29 de mayo en el entorno del BEC de Barakaldo, pero un ambiente cargado de camisetas negras, chaquetas con cientos de parches y alguna que otra malla hicieron que un jueves cualquiera se pudiera convertir en todo un acontecimiento. Y es que reunir a 9.000 personas según unas fuentes o 15.000 según otras (ninguna de ellas oficiales he de decir), en un mismo recinto y unidos por una única causa es algo difícil de ver y que debemos agradecer a las grandes bandas que como Iron Maiden permanecen fieles a su estilo y a sus seguidores, que no han dejado de luchar por lo que creen y quieren defender y que por ese y muchos otros motivos reciben una respuesta en forma de pabellones abarrotados en cada ciudad que visitan.

Como decían Los Suaves en un documental que recientemente he podido volver a ver, que se junten miles de almas en un único recinto es posible y habitual hoy en día en los campos de fútbol, pero que todas esas personas apunten al mismo sentido y se hermanen entre ellas por unas horas es algo que solo sucede en un concierto de rock o de heavy metal. Lo importante de este tipo de conciertos va más allá de ver a un grupo legendario tocar sus temas más clásicos en directo, se trata también de otras cosas, de ver que la música que amas y disfrutas, por dura que sea y por denostada que haya podido estar por el gran público también llega a otras personas que como tú sienten cada riff de guitarra y cada golpe de batería de la manera más intensa posible.

Tras la habitual introducción del clásico Doctor Doctor de UFO, comenzaba la descarga de Iron Maiden en un recuerdo a su produccion audiovisual Maiden England, grabada en Birmingham en noviembre de 1988. Esta gira Maiden England, en recuerdo a tiempos pasados no deja de ser una excusa cualquiera para poder recrear en directo y en una gira mundial los clásicos de la banda, pero, desde luego, bendita excusa.



La introducción del álbum Seventh Son of a Seventh Son acompañaba por un video sincronizado en las pantallas abría paso a la potente Moonchild donde toda la banda nos deja ver que aún le quedan algunos años y algunas energías para seguir ofreciendo puro Maiden a todo el que quiera participar. Después vendrían Can I Play with Madness, The Prisoner, 2 Minutes to Midnight y podríamos descansar brevemente de semejante ataque inicial con Revelations.

No hay descanso posible y los Iron Maiden se propusieron desde el principio que los asistentes nos dejáramos la voz, el cuerpo y hasta los cuernos desde el primer momento, y de pronto, irrumpió The Trooper, con caracterización incluida y con todo el público, como no podía ser de otro modo, coreando a todo volumen. Sin duda este tema marcó otro punto de inflexión importante aumentado incluso más todo el calor y energía que se concentraba en el pabellón y permitió lucirse a Bruce Dickinson con carreras de un lado a otro del escenario y consiguiendo en muchas ocasiones cantar y correr al mismo tiempo sin perder ni un ápice de voz. Admirable.

Admirable la ejecución de todos los miembros de la banda, desde Steve Harris al mando del grupo y siempre pendiente en todo momento de no perder de vista a nadie del público, hasta Janick Gers, que cada año que pasa se va pareciendo más al mismísimo Eddie, pero que da ese aire desenfadado al grupo con sus constantes bailes, cabriolas y malabarismos con la guitarra.



Seguimos con el nivel alto, y ganándonos al público y qué mejor que continuar con The Number of the Beast, otro de los clásicos reconocibles hasta por los no muy seguidores de los británicos. Después siguió Phantom of the Opera que siendo un tema que personalmente no es de mis favoritos, reconozco que sus ritmos son ideales para hacer que todo el público salte, aplauda y coree.

De pronto Run to the Hills, cuando no habíamos apenas llegado a la mitad del concierto, quizás un cartucho quemado en un momento muy poco avanzado del repertorio, pero después nos daríamos cuenta de que a estas alturas ya no existen temas intocables o inamovibles en la carrera de Iron Maiden, tienen decenas de bazas posibles que son himnos no solo de la banda sino del propio género. Y así veríamos inmediatamente después con Wasted Years, que con una iluminación particular también acabó siendo uno de los momentos más especiales de la noche.

Para estas alturas del concierto el sonido o bien había mejorado un poco o bien nos habíamos acostumbrado a la amalgama sonora de la primera mitad del concierto. Es increíble cómo en un recinto de estas características no se haya valorado la acústica para poder dar salida a este tipo de eventos, no se trata de los técnicos de unos grupos u otros, sino de la propia sala su acústica, lo cual es lamentable cuando estamos hablando de conciertos que habitualmente presentan a bandas reputadas y que además no cuentan con precios asequibles perfectamente. Si voy a ver a Iron Maiden quiero que suenen todo lo mejor que puedan sonar, y que si hay problemas, sean solamente achacables a su equipo técnico, que pueda solventarlo tema tras tema.

Lo que no es viable es que de primera instancia partamos de una acústica tan problemática que no sean posible disfrutar de un sonido decente salvo si estamos en determinados emplazamientos muy concretos del recinto.

Seventh Son of a Seventh Son, larga, compleja, y perfectamente ejecutada, Wrathchild menos heavy, pero más enérgica, y Fear of the Dark con un Bruce Dickison demostrando su capacidad vocal y jugándose el tipo entre las pasarelas direron paso a la conclusiva, Iron Maiden. En estos momentos daría igual qué tema tocaran porque todo lo que representan hace que merezca la pena disfrutar de este grupo, estandarte y más que un símbolo del heavy metal y de todo lo que representa.

Son sensaciones muy especiales las que transmiten y las que se podían ver en los rostros de todas las personas con las que te podías cruzar, pero no había terminado.

El famoso discurso de Churchill dejaba que en este primer y único bis apareciera Aces High, The Evil That Men Do y finalizando con una de las reliquias de la primera época de Maiden, como es Sanctuary y que acababa dejándome con ganas de haber escuchado más y más. Sin duda esa sensación de querer algo más es algo que no sucede en todos los conciertos, donde en ocasiones estás deseando que lleguen los temas finales para disfrutar de los temas más renocidos y dar por finalizada la noche. En esta ocasión dos horas más de Maiden hubieran sido bien recibidas.

Por ser una leyenda vivay por seguir sin defraudar en cada concierto. Up the Irons!

Setlist y vídeos de Iron Maiden

Intro: Doctor Doctor (UFO song)
Moonchild
Can I Play with Madness
The Prisoner
2 Minutes to Midnight
Revelations
The Trooper
The Number of the Beast
Phantom of the Opera
Run to the Hills
Wasted Years
Seventh Son of a Seventh Son
Wrathchild
Fear of the Dark
Iron Maiden
Encore:
Churchill's Speech
Aces High
The Evil That Men Do
Sanctuary
Always Look on the Bright Side of Life (Monty Python song)



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2 comentarios

  1. Anónimo // 30/5/14  

    Buena crónica y conciertazo. Eso sí, el sonido lamentable. Dudo que vuelva a pasarme por el BEC para ver un concierto, que además las entradas constaban una pasta. Saludos.

  2. Pedro Miranda Rivero // 31/5/14  

    Totalmente en desacuerdo Phantom of the Opera el mejor tema de la noche