Por Larrypas

Treinta años no son nada y menos para un disco totémico, un gigante vinílico que marcó la senda que muchos seguirían y que en los ochenta sonaba fresco, aguerrido y desafiante en un mar de baterías pregrabadas, sintetizadores, sonidos chicle y otras entretelas: “The Medicine Show” by Dream Syndicate. Y tras lo visto el pasado viernes en el Kafe Antzokia bilbaíno, ahí sigue, imperial, escrutando desde su atalaya y observando como aquellos desaparecían en su nimiedad. Las Wop Special Nights nos vuelven a regalar una golosina programando de nuevo a Dream Syndicate, reunidos para la causa como nos contaron en la entrevista exclusiva que nos dieron, y a fe que acertaron de pleno.

El Antzokia presentaba una entrada estupenda, con muchos habituales, que presagiaba lo que al final quedó como una gran oda al rockanroll de guitarras. Y es que Steve Wynn (qué difícil es verle hacer un concierto malo; yo nunca lo he visto), “preso” de mil proyectos, se ha vuelto a reunir con Mark Walton y Dennis Duck para celebrar la treintena del disco junto a Jason Victor, guitarrista que, si bien no nos ha hecho olvidar a Karl Precoda y Paul B. Cutler (difícil tarea esa pardiez), raya a la altura de sus predecesores marcando un estilo propio que potencia unos temas, en ocasiones lastrados por producciones mejorables, y que los actualiza en aras de una modernidad bien entendida.



Tras los teloneros Laredo, saltó Jason Victor a la palestra en una intro ruidista y distorsionada que sirvió de aperitivo a lo que se nos venía encima. Principiaron el concierto con temas de su disco de debut, “The Days of Wine and Roses” (también homenajeado hace dos años en el Wop Festival, quizás un pelín por debajo de la cita que nos ocupa), sonando radiantes en la introspección de “When you smile”, primitivos y oscuros en “That’s what you always say” para dar paso a la lisergia y la distorsión en una “Tell me when it’s over” que sentó cátedra. Se notaba ya que el grupo estaba cómodo, empezando a zumbarle al plástico homenajeado con una versión luminosa de “Daddy’s girl”. Era curioso ver a un Jason Victor más comedido en el desbarre fuzz, lo que hizo mejorar a Wynn a la guitarra de la que sacaba chispas en solos encendidos, en zarpazos volcánicos que retumbaron durante horas en nuestro cerebro.

A partir de aquí, “The Medicine Show” al completo, complicidad y actitud se unieron para tejer melodías inmisericordes con nuestras neuronas, sopapos fuzz que lo mismo insuflaban energía (“Burn”), que se aproximaban a la actitud más americanista (“Merritville”), o que nos acogotaban con riffs pantagruélicos cargados de poderío en ese medio tiempo engañoso que es “Bullet with my name on it”. “Still holding on to you” y “The Medicine Show” campearon a sus anchas entre incursiones en otros álbumes; recuperaron la siempre volcánica “The Days of Wine and roses” y sorprendieron con “Forest for the trees” (porque casi siempre eligen “Boston” del lp “Out of the Grey”).

Fin de fiesta y la peña con ganas de más hasta conseguir el consabido bis en el que demostraron que “John Coltrane Stereo Blues” siempre es fiable como puñetazo encima de la mesa, lo embadurnaron con retazos del “Break on through” de los Doors y nos encandilaron con un homenaje al difunto Reed afilando las aristas del velvetiano “Rock and Roll”.



Con conciertos así se reivindica la leyenda de un grande. Ya solo nos queda esperar la próxima cita de las Wop Special Nights con otra vaca sagrada y minusvalorada, Graham Parker. Pero eso será motivo de otra reseña, otras fotos, otros recuerdos,… Rock on!

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