La verdad es que no quiero hacer más leña de la gira de Bernie Marsden con Moonstone Project, después de la polémica que ha suscitado mi crónica del concierto en Bilbao, especialmente en Facebook, pero ayer el amigo Beerbeer me pasó su crónica del show que dio en Madrid el 26 de mayo y he decidido publicarla. Y no porque tengamos una opinión más o menos similar de quién es Bernie Marsden y coincidamos en que a pesar de todo el show estuvo bien. Si hubiese dicho lo contrario también la hubiese publicado. Y que conste que no estoy desde este blog emprendiendo una campaña contra Bernie Marsden. Este señor no me debe dinero, y en todo caso igual se lo debo yo porque piratee en su día un par de discos de Whitesnake en cinta. Simplemente expreso mi opinión, y ahora la del gran Beerbeer, al que por cierto mando un abrazo desde aquí, por el mal ratillo que está pasando.

Los que nos movemos habitualmente a ver conciertos estamos acostumbrándonos de forma muy frecuente en los últimos tiempos a presenciar giras de reunión y homenaje de todo tipo y condición. Desde los retornos “gloriosos” de formaciones que tuvieron determinada repercusión en un momento dado, esto incluye grandes superventas que retornan a la actividad y “segundas juventudes” de quienes tuvieron sus quince minutos de gloria, y por otro lado los músicos que están exprimiendo hasta el tuétano el nombre de una formación que en otro momento fue mítica.

Esto nos ha proporcionado desde gloriosos retornos a decepciones mayúsculas y también extraños momentos y situaciones como que BERNIE MARSDEN se embarque en un tour europeo celebrando el treinta aniversario de una banda en la que figuró, y fue parte importante durante un tiempo, pero no de toda su historia (de hecho la banda sigue funcionando con el mismo nombre), y que lo haga rodeado por una banda de músicos contratados para la ocasión, en este caso la metamorfosis de los metaleros italianos MOONSTONE, a los que la sombra de la serpiente blanca les vino excesivamente grande en todo momento.

Quizás fuera este el motivo, o bien que la gente se está empezando a cansar de estos experimentos, que la entrada de la coqueta sala LIVE madrileña fue muy pobre, apenas un centenar de nostálgicos ataviados para la ocasión con camisetas de Whitesnake y muchas ganas de disfrutar de esta velada de nostalgia y grandes canciones.

Para calentar el ambiente aparecieron en escena ANGELES, una formación nueva compuesta por gente experimentada procedente de otras bandas (una de ellas el grupo de versiones GANSOS ROSAS de los GUNS AND ROSES) y que fueron una muy agradable sorpresa por su frescura, desparpajo y facilidad para los sonidos hard rockeros y las poses excesivas, que combinaron temas propios y versiones de The Cult y los propios Guns con un sonido muy potente y un desarrollo que demostró sus tablas y su proyección. El que la banda esté dando sus primeros pasos propició que hasta tres miembros de la formación se ocupasen de las tareas vocales, un error que nos dejó con ganas de escuchar más a un vocalistas (digamos que el oficial ya que no se ocupó de ningún otro instrumento) y que demostró tener dotes para el puesto. Una banda a seguir.

Cuando el orondo guitarrista BERNIE MARSDEN subió al escenario con su preciosa PAUL RED SMITH al hombro todos los allí presentes nos sentimos excitados por la presencia de uno de los precursores del hard-blues de la historia y algo decepcionados al ver como el paso del tiempo nos cobra una cruel factura a todos. Por la figura del músico no han pasado, como si ha sucedido por David Coverdale, el cuidado extremo y las operaciones estéticas, y su imagen se aleja de una figura del rock.

El set list colocado por los roadies sobre el escenario de la Live prometía una celebración de la historia de la serpiente por todo lo alto con quince canciones, tan solo un par de ellas de la carrera en solitario de Marsden, y con la oportunidad de escuchar algunos temas que el señor Coverdale a desechado de su repertorio hace mucho tiempo para dejar espacio a los singles de la época “americana” que comenzó con Slide in It.

Primera canción y resuena uno de los clásicos COME AND GET IT, algo deslucida por los problemas en la guitarra de Marsden, que sobrelleva con buen humor, y primeras impresiones que nos acompañarán toda la velada: la banda no es la más adecuada. No voy a dudar de la capacidad vocal de Alessandro del Vecchio, que además se ocupó de los teclados intentando emular el sonido de Jon Lord (algo que no consiguió en ningún momento al estar muy alejado técnicamente del teclista original) sino que el estilo no podría ser más diferente. Abusando de tonos altos y vibratos a la voz, nos mostraba una adaptación de los temas clásicos de Whitesnake muy alejadas tanto del original como de las diversas reencarnaciones de bandas de homenaje que ha protagonizado Bernie, ni Jorn Lande en los increíbles The Snakes, ni Tony Martin en M3 ni tan siquiera el más limitado Stefan Berggren de Company of Snakes, sino un tono muy power metal que nada tiene que ver con el espíritu hard blues que Coverdale impuso en su banda (si, Whitesnake es la banda de David y nunca de Marsden). Técnicamente capacitado y “espiritualmente” en otra dimensión.

A continuación suena Sweet Talker, del Ready an´Willing, y primera oportunidad en que podemos escuchar la guitarra de Matt Filippini, que a pesar de ser el líder de la formación italiana ocupó un muy discreto segundo plano en todo momento. La gente empieza a entrar en calor y a cantar las canciones, algo que se ve mucho más claro cuando suena Don´t break my heart again (un tema compuesto por Coverdale) y Marsden ataca un solo blues sobresaliente, a pesar de alguna que otra gamba del batería, y demuestra que es aquí donde más cómodo se siente, ejecutando cortos y rápidos fraseos llamativos que le exigen más feeling que técnica y dejándonos uno de los grandes momentos de la noche.

Tras Ready an´willing llega Look at me now, con Bernie ocupándose de la voz de una manera solvente a pesar de sus limitaciones y enlazándola con el mejor momento de la noche que fue la interpretación de Crying in the Rain, también con un largo y buen solo de guitarra blues en su comienzo y una interpretación en la que se apreciaron claramente las diferencias con las ocasiones en las que la ejecuta la nueva reencarnación de Whitesnake de Coverdale, ralentizando el tempo de la interpretación y acentuando sus matices fuera de la pirotecnia rockera, una pena que de nuevo Alessandro se empeñara en darle el tono power metal de toda la noche y desvirtuara el espíritu original del tema sobre todo en la parte final en la que unos agudos chirriantes casi me hacen sangrar los tímpanos.

Sin embargo Bernie Marsden parece contrariado, no se si por la pobre entrada o por los problemas de sonido y decide que va a poner punto y final al concierto por la vía rápida y reduce el repertorio saltándose a la torera el set list y poniendo la directa.

Suena Trouble que presenta Marsden ofreciendo dinero por quien posea la versión del lp en español con la palabra “problemas” en la portada y a continuación un homenaje al recientemente desaparecido Ronnie James Dio dedicándole el tema de Deep Purple Mistreated, detalle muy de agradecer pero fuera de lugar ya que el legado de canciones de la serpiente es suficientemente extenso como para perder la oportunidad de escuchar más temas propios, y más cuando su interpretación sonó larga y aburrida por lo repetitivo en la forma de cantar de Alessandro.

Se saltan de un tirón el repertorio y nos ponen punto y final al show con una bailable Shakey Ground, que tampoco venía a cuento, cantada por Marsden y que sonó vacilona y festiva aunque fuera de lugar y la apoteosis final con Fool for your lovin´, acogida con entusiasmo por todos los presentes y que atacan como final de concierto para dejar un único bis, Here I go again, que realizan sin llegar a abandonar el escenario y que nos deja a todos con un palmo de narices leyendo incesantemente su set list, pegado de manera clara en el escenario, y en el que figuran joyas como Might just take your life, The stealer, Ain´t no love in the heart of the city…y que no escucharemos.

Me parece triste que Bernie Marsden, tras toda una vida dedicada a la música y habiendo formado parte de un legado tan grande como el de Whitesnake, tenga que desenterrar constantemente el pasado de la banda para poder subsistir, al no tener prácticamente ninguna repercusión su carrera posterior, también que presente la gira como un tour aniversario de los 30 años de la banda sin que haya nadie de la formación clásica salvo él mismo y que lo haga rodeado de una banda de alquiler que además poco o nada tiene que ver con el espíritu y el bagaje musical de los originales, y aunque todo puede ser disculpable a cambio de poder escuchar las interpretaciones de unos temas que Coverdale hace tiempo decidió dejar fuera de sus conciertos, me parece demasiado ofensivo que se rían en la cara de los presentes recordándonos que esta gira es tan solo un timo y que ninguno de los asistentes debería de haber acudido esa noche.

Los músicos se deben a sus seguidores, más todavía cuando se realiza la gira con estas premisas de comeback, pero actuaciones como la del orondo guitarrista hacen que deseche la idea de volver a reencontrarme con él en el futuro. El actual estado de forma de Coverdale y su decisión de seguir editando nuevos discos y defender canciones inéditas me parece una postura mucho más digna que la de Marsden. Que le aproveche la gira, a mí desde luego no me vuelve a engañar

by beerbeer

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3 comentarios

  1. y tambien metal // 31/5/10  

    Pues mira por donde que tu cabreo es mi alegria. Me he alegrado al comprobar que a pesar de quitarnos el mistreated en valencia, si tocaron algunas mas aqui que allí, cosa rarisima donde las haya.
    A mi me pareció un vocalista sobresaliente Ale del Vechio, claro que a mi me gusta mucho el power, a pesar de no verlo en esa tesitura esa noche, tiene un tono mas agudo que coverdale, pero es que coverdale ya lo tiene para una banda de death metal. Un abrazo Fran.

  2. Rocklive.es // 31/5/10  

    Beerbeer estoy absolutamente de acuerdo con tu crónica. Posiblemente sino me hubiesen contado los teloneros como se las gasta Marsden detrás del escenario, quizás hubiese sido más comedido en la mía. Yo creo que el problema es que mucha gente tenía ganas de escuchar los temas de los primeros snakes de los que nos priva Coverdale y además con su sonido original, que posiblemente sea el mejor. Pero de ahí a calificar a Marsden como un gran guitarrista creo que va un abismo. Especialmente porque lleva casi 30 años viviendo de las rentas de un grupo en el que tocó y no ha hecho nada interesante desde entonces. Un saludo

  3. Perem // 31/5/10  

    Bueno, master, acabo de invertir quince minutos leyendo las dos crónicas sobre lo acontecido con el amigo Marsden y veo que mas o menos los dos salisteis con la misma impresión.

    Saludos.